En el tema de Agrobanco persiste la confusión de compararlo con el Banco Agrario. Es decir medir dos cosas distintas con un mismo criterio. Agrobanco no es un banco de fomento. El Banco Agrario si lo era. Agrobanco es una entidad como cualquier otra del mercado financiero en el que tiene que competir con otros bancos comerciales que buscan la máxima rentabilidad. Así ha sido creado aunque el Estado sea el único accionista.
Entonces, lo que ha sido creado para un fin, no se le puede exigir que funciones para otro fin porque tiene limitaciones legales, administrativas y políticas. Agrobanco no es para lo que muchos desean y opinar como banqueros es muy relativo. Se tendría que cambiar la ley de su creación para darle los fines que se reclaman. No es un problema técnico de manejo financiero sino de política de Estado. Con un banco de fomento se podía dar créditos teniendo como garantía el cultivo y podíamos ver a los extensionistas del Banco Agrario controlar las cosechas para asegurar la cobranza.
Los agricultores no tendrían necesidad de un banco de fomento si los negocios agrarios fueran rentables pero bien sabemos que los precios están deprimidos injustamente por políticas de Estado contra el ámbito rural. Todos protestan cuando suben de precio los alimentos y para controlar la inflación se perjudica al productor nacional. Pero nadie dice nada cuando se subsidia en ingentes cantidades al área urbana, otorgando gratuitamente pistas, veredas, redes eléctricas, internet, vales de gasolina, papel higiénico y café para la burocracia, uniformes, gastos de representación, etc.
Entonces, el asunto hay que verlo de manera integral. Los negocios prosperan donde hay condiciones de rentabilidad y eso es lo que el agro no tiene. Todos los países que progresan emplean políticas y medidas compensatorias para evitar la migración del campo a la ciudad porque de lo contrario las consecuencias son fatales en seguridad alimentaria, seguridad ciudadana, hacinamiento, necesidades de agua y desagüe hasta en los cerros, etc. Al no quedar mano de obra en el campo los salarios suben pero baja la rentabilidad.
El ministro se equivoca creyendo que la solución del agro pasa por Agrobanco al que hay que dotarle de mayores recursos. Ese no es el problema. No es por falta de recursos que fracasa. Los agricultores no confían en Agrobanco porque funciona como banco comercial. De allí que su cobertura es ridícula ya que los agricultores prefieren ir a la caja municipal y sus cooperativas de las que reciben mejores condiciones sin tanto riesgo. A nivel local, se conoce quienes son buenos pagadores y a los zamarros.
Tal como está la situación, en que las entidades financieras locales tienen mayor cobertura que Agrobanco sería más conveniente inyectar con mayores fondos en fideicomiso a estas entidades financieras que gozan de mayor aceptación de los pequeños agricultores. Salvo mejor parecer.
Milciades Ruiz
Otra información en http://www.gestionesrurales.apiaperu.com
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De: Alexander Grobman <alexander.grobman@gmail.com>
Para: Angel Manero - Personal <agro@angelmanero.com>
CC: Agro <agronegociosenperu@googlegroups.com>
Enviado: Sábado, 21 de enero, 2017 15:09:36
Asunto: Re: [GA] AGROBANCO
Estimado Ángel,Gracias por tocar nuevamente el tema del crédito agrario.Se repite la misma historia. Agrobanco o antes el Banco Agrario con vestimentas de una época anterior, parecen seguir el mismo camino. El problema de un banquero de desarrollo es que es más banquero que desarrollista en el caso de las diferentes etapas de la Banca estatal en apoyo al agro en el Perú, siempre con sus excepciones que me es grato enfatizar que existieron, Ha sido más seguro prestar a prestatarios que ofrecen garantías sólidas que a uno que exhibe garantías frágiles. Eso viene ocurriendo desde la época de la Colonia cuando fuentes importantes de crédito venían de la Iglesia.. Además, prestar en condiciones de mercados inciertos aumenta la inseguridad del banquero estatal, que en primer lugar debe responde por el buen uso de los fondos. Otra cosa son los créditos a amigos o a personas influyentes, que se amalgaman con los de sólidas garantías en alguno casos pero no en otros. Debemos decirlo claro también, que mejores clientes de los bancos han sido los pequeños agricultores que han devuelto a tiempo sus créditos que en muchos casos prestatarios de gran des haciendas que aprovecharon de créditos interés a tasas promocionales para desviar el dinero a empresas de ellos fuera del sector agrario en tiempos pasados con un registro de morosidad mayor que el de los pequeños agricultores.. En tiempos recientes, esta tendencia en el 1% de las tierras que se usan para la agro exportación se ha revertido porque el dinero ganado en actividades diferentes al agro se invierte ahora en él pero con apoto de la banca privada..
Pero volvamos al tema principal de Agrobanco. Este es un banco para ayudar a los pequeños y medianos agricultores principalmente y eso es lo que debiera hacer. Pero para que el agricultor pueda pagar el crédito necesita asesoramiento técnico al igual que un litigante necesita el asesoramiento de un abogado. En el período en que estuve de Jefe del INIPA (1980-83) instituimos el sistema de asesores técnicos agrónomos, zootecnistas, médicos veterinarios que deberían apoyar cada solicitud de crédito pre analizándola y mejorándola ganando por su asesoramiento un porcentaje del monto del crédito mutuamente acordado con el agricultor. Esa idea fue inspirada por nuestro manejo de fondos de fideicomiso para los Crédito de Plan Sierra y Plan Costa del SIPA a pequeños agricultores, contando entonces con más de 50 millones de dólares que tuvieron recuperaciones de mas de 95% porque estaban técnica y económicamente bien sustentados y con premisas correctas por el sistema de extensión agraria que funncionaba entonces (1960-68).. Lo que quiero decir es que ya henos experimentado este sistema en el Perú hace medio siglo y si funcionaba bien entonces, con mayor razón y mejor información y tecnología debe funcionar ahora en un sistema en que participen Agrobanco y asesoría técnica estatal y privada al servicio del agricultor..Un tema básico es que no deben priorizarse los créditos por razones políticas a regiones, cultivos, mercados o por tipos de agricultores. Todos los peruanos son iguales ante la ley y lo son los extranjeros que invierten en el Perú. Es la calidad del proyecto lo que cuenta con un apoyo moderado de justicia para ayudar al que tiene menos y no ponerle obstaculos al que ya encontró el camino del progreso y quiere progresar más.Un cordial saludo,Alexander Grobman. . .--2017-01-21 12:37 GMT-05:00 Angel Manero - Personal <agro@angelmanero.com>:--Pasan los años y nos volvemos más conservadores y menos confrontativos. Aunque no desaparece la capacidad de análisis.Debe hacerse pública la informaciín de a qué grandes empresarios prestó AgroBanco sin estar facultado a hacerlo y qué relación tenían ellos con las altas esferas del poder en el gobierno pasado.Agrobanco no puede desaparecer, solo hay que reestructurarlo.Editorial: Dejarla desaparecer
El ComercioDarle oxígeno financiero a Agrobanco es una mala idea."La única manera de liberarse de una tentación es caer en ella", decía el escritor irlandés Oscar Wilde. En línea con la reflexión, el Gobierno Peruano parece estar convencido de que debe liberarse de algunas tentaciones. Y entre los vicios más comunes, destaca siempre la actividad empresarial del Estado.Se ha visto ya voluntad política para regresar a Petro-Perú a la explotación de lotes de hidrocarburos –tema sobre el cual hemos editorializado largamente–. Y esta semana se anunció, además, que el banco agropecuario del Estado, Agrobanco, recibió un incremento de capital de S/150 millones por parte del Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (Fonafe) –el holding de empresas públicas–.La operación es una mala idea y una peor señal por varios motivos. Para empezar, el desempeño de Agrobanco en los últimos años ha sido cuestionable, por decir lo menos. Solo durante el 2016, la institución registró una pérdida contable de S/95 millones "ante las expectativas de incumplimiento en las obligaciones" de una parte de sus prestamistas. Asimismo, en el último quinquenio, los créditos en cobranza judicial se incrementaron en 60%. Respecto de la situación financiera de Agrobanco, hace apenas tres meses el propio ministro de Economía, Alfredo Thorne, comentó que "parece que hubiera salido de una pelea de box".Peor aun, según el propio presidente de la institución, Richard Hale, el "49% de su cartera está concentrada en un grupo muy pequeño de empresarios que, por su naturaleza, no debían estar en Agrobanco", sobre todo pequeños y medianos productores; no minifundistas. De hecho, existe una empresa con un préstamo de más de S/60 millones.En otras palabras, un banco estatal creado en teoría para dar oportunidades de financiamiento a los campesinos pobres ha terminado concentrado en un reducido grupo de beneficiarios ilegítimos, que acceden a préstamos más baratos que los del mercado gracias a los impuestos de los contribuyentes, y que pagan tarde, mal y nunca sus deudas. Es decir, nada muy novedoso para la banca de fomento estatal.Y es que, más allá de la gestión particular de Agrobanco y su situación económica en un determinado año, lo debatible es su esencia como empresa estatal. En primer lugar, es inevitable la pregunta respecto a su enfoque sectorial. ¿Por qué deberían, pues, recibir facilidades financieras –a costo de los contribuyentes– los empresarios agrarios y no los empresarios transportistas, bodegueros o ferreteros?En segundo lugar, el subsidio estatal a la actividad privada permite que se emprendan negocios poco rentables o muy riesgosos que, de otro modo, no existirían. En un mercado privado saludable y competitivo, la tasa de interés a la que accede el empresario debe reflejar en parte el riesgo de su negocio. El banco tiene los incentivos para prestar solo a una tasa suficientemente alta, y el empresario los incentivos para tomar el crédito solo a una tasa suficientemente baja. En un mercado distorsionado por crédito barato pagado por impuestos, en cambio, estos incentivos –así como la posibilidad de competir en el sector financiero– desaparecen.En tercer lugar, el riesgo del manejo inadecuado para beneficios políticos siempre está presente en una institución de esta naturaleza. Según Apoyo & Asociados, firma vinculada a Fitch Ratings, "al ser un banco estatal, [Agrobanco] siempre va a estar expuesto a la injerencia política y la posibilidad de cambios en la legislación. Además, al atender exclusivamente al sector agropecuario, presenta el riesgo del no pago de los créditos por decisiones políticas populistas".Hace mal, pues, el gobierno en caer en la tentación de dar oxígeno financiero a una institución con tamañas limitaciones y riesgos. En este caso, contrario al consejo de Wilde, la mejor manera de no caer en la tentación es dejarla desaparecer.Enviado desde mi smartphone Samsung Galaxy.
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