El precio del algodón por los suelos: ¿Por qué tan bajo?

     
 11 Febrero 2015   0 Comentarios
La sobreoferta está generando que la cotización del algodón esté en mínimos no vistos desde el año 2009. ¿Cuáles son los efectos en nuestro país?
Diversos medios compartieron la semana pasada una noticia del grupo agrícola Vidarbha Jan Andolan Samiti. El grupo mencionó, con preocupación, que cerca de 12 algodoneros se suicidan al día en Maharastra, la segunda provincia más grande de la India. Las razones tienen que ver con motivos financieros: agobiado por las deudas informales en las que se embargaron para comprar sus tierras, el menor precio actual del algodón hace que su negocio sea inviable y ahora estén en bancarrota.
precio algodon
En estos momentos, el precio del algodón está en caída libre y ha llegado a niveles no vistos desde agosto del 2009. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el commodity se transa a niveles de US$0.61 por libra, 23% menos que los precios observados en promedio hace un año. ¿Cómo se ha llegado a esta situación que complica al sector algodonero mundial, incluido al Perú?

La sobreoferta

Actualmente, el precio del algodón se rige bajo las condiciones de un commodity, es decir, su precio fluye bajo las condiciones de la oferta y la demanda internacional, en mercados como el CME de Chicago. En ese sentido, es evidente que en los últimos años ha habido una sobreoferta mundial, a la vez que la demanda se ha estado reduciendo. Actualmente, China y la India son los principales productores de algodón, con un market share de 27.2% y 26% durante la temporada de cosecha 2013 – 2014, respectivamente. Otros países con una producción importante son Estados Unidos, Pakistán, y Brasil. En ese sentido, todo lo que hagan estos países podría afectar severamente al precio a escala mundial.
Así, en el 2011, China decidió implantar una política para restringir su oferta a nivel mundial, mediante la acumulación de reservas. De esta manera, elevaría los precios del producto, lo que realmente ocurrió, hasta llegar a picos de US$2.29 en marzo del 2011. Posteriormente, India hizo lo propio. Sin embargo, en el caso de China, el gobierno decidió dejar de acumular: producto de la política del país de promover el consumo interno y el aumento de la productividad (antes que vender por volumen), China eliminó la medida hace un año, para dedicarse a aumentar la productividad y competitividad de sus plantaciones. La India estaría estudiando liberar parte de sus reservas nacionales, que usaba para estabilizar los precios, a finales de febrero. Según Bloomberg, las reservas mundiales podrían crecer a más del doble, hasta un récord de 109 millones de fardos en cuatro años.

Efectos en el Perú

Tradicionalmente se piensa que el Perú es un país algodonero. Sin embargo, no es así, puesto que desde hace varios años el Perú importa más algodón que el que exporta. En el 2013, las exportaciones de algodón y derivados sumaron US$116 millones, mientras que las importaciones bordearon los US$350 millones, según Comtrade. El 70% del algodón necesario para la industria textil se importa (gran parte desde Estados Unidos). Sin embargo, aunque el Perú sea un importador neto de algodón, no necesariamente la noticia será positiva, por las condiciones del negocio en nuestro país.
Lo particular de nuestro país es que nosotros también tenemos un negocio textilero que se abastece del algodón con materia prima. En el mundo, el textil peruano está muy bien posicionado como producto de calidad. En ese sentido, al textilero local le conviene trabajar con materia prima peruana para producir textiles de mayor calidad y mejor precio, antes que usar materia prima importada, que se convertiría en telas de baja calidad, y, por ende, menores ingresos tanto para el textilero como para el algodonero.
La situación en el Perú para el algodón actualmente tampoco es la más adecuada. Según José Ignacio Llosa, gerente general de Creditex, el negocio algodonero en el país sufre de baja competitividad, altos costos laborales y sustitución de plantaciones por otras más rentables, por lo que un bajo precio agrava la crisis. Lo lógico sería buscar el precio de equilibrio que mantenga rentable tanto al textilero como al algodonero, aunque, como se explicó, el precio depende más de lo que se haga afuera que adentro.
 
JFGS


El Miércoles, 11 de febrero, 2015 23:23:15, Angel Manero - AGRONEGOCIOS <amanero@agronegocios.pe> escribió:


A continuación una nota que ratifica una tendencia de lo que siempre he mencionado acerca de los alimentos no transgénicos: van creando un nicho de valor en los mercados.


Viernes 06 de febrero de 2015 |
Publicado en edición impresa
Las semillas no modificadas crean un nicho de valor para la agricultura

Por Jacob Bunge
La Nación de Argentina

El año pasado, por primera vez en dos décadas, Jim Benham sembró sus campos totalmente con semillas de soya que no habían sido genéticamente modificadas para resistir los herbicidas.

No es que el agricultor de Indiana, de 63 años, de repente se haya unido al movimiento antitransgénicos, sino que se vio atraído por la prima de casi 14% por bushel que ofrecía una terminal de granos por soya no modificada, con destino a procesadores de pienso de Asia.

Benham forma parte de un grupo pequeño pero creciente de agricultores de la región central de Estados Unidos que se han alejado de las semillas biotecnológicas desarrolladas por Monsanto Co., DuPont Co. y otras empresas, en reacción a la caída de los precios de los granos en los últimos dos años.

Más consumidores buscan alimentos no transgénicos, que sus defensores consideran más saludables y menos dañinos para el medio ambiente. Según una encuesta de la firma de investigación de mercado Nielsen NV, 37% de los consumidores en América Latina están muy dispuestos a pagar más por alimentos libres de organismos genéticamente modificados (OGM).

En EE.UU., las ventas de cereales, aderezos para ensaladas, huevos y otros productos libres de organismos genéticamente modificados aumentaron 15% el año pasado, a US$9.600 millones, y estuvieron entre los segmentos alimentarios de mayor crecimiento, según Nielsen.

Detrás de la tendencia están compañías de alimentos procesados, como General Mills Inc. y Post Holdings Inc., que han decidido eliminar de sus productos ingredientes transgénicos.

Las empresas alimentarias pagan más por oleaginosas y granos no transgénicos debido a su oferta relativamente pequeña y el costo de separar esos granos de las versiones modificadas que dominan el cinturón agrícola de EE.UU. "Fue rentable porque hice el cambio", asegura Benham. "En nuestro rubro los márgenes son tan cruciales que vamos detrás de los dólares siempre que podamos".

Introducidos hace 19 años, los cultivos biotecnológicos se han arraigado en la región agrícola de EE.UU., si bien su avance ha empezado a moderarse. En 2014, 94% de la superficie dedicada a la soya fue sembrada con semillas transgénicas, el mismo nivel que en 2011 pero muy por encima del 54% de 2000, según el Departamento de Agricultura de EE.UU. En el caso del maíz, la superficie subió de 90% en 2013 a 93% el año pasado, frente a 25% en 2000.

A nivel mundial, 28 países han adoptado cultivos biotecnológicos, según ISAAA, una organización del sector. EE.UU. es el líder con 73,1 millones de hectáreas con variedades transgénicas en 2014, seguida por Brasil, con 42,2 millones, y Argentina, con 24,3 millones, indica ISAAA. Paraguay y Uruguay se ubican séptimo y décimo, con 3,9 millones y 1,6 millones, respectivamente. México tiene unas 200.000 hectáreas de cultivos genéticamente modificados y Colombia 100.000.

Argentina fue uno de los primeros países en adoptar cultivos transgénicos cuando empezó en 1996 a usar soya resistente al herbicida glifosato. Desde entonces, estos cultivos han crecido exponencialmente y en la actualidad sólo unas 40.000 hectáreas de un total de 20 millones de hectáreas del cultivo están dedicadas a la producción de soya no transgénica, de acuerdo con el diario La Nación.

En Brasil, el uso de semillas transgénicas de soya y maíz también despegó en los últimos años. En los maizales de la región productora del centro sur, por ejemplo, el empleo de semillas genéticamente modificadas pasó de 4,9% en 2009 a 85,7% el año pasado en el promedio de las dos zafras anuales, calcula Paulo Molinari, consultor de la firma Safras & Mercado. "El transgénico acabó con la oruga que perjudicaba la producción brasileña de maíz, y eso atrae cada vez a más agricultores", dice.

La soya no transgénica generó por un tiempo precios premium en Brasil, dice Luiz Nery Ribas, director técnico de la Aso-ciación de Productores de Soya y Maíz del Mato Grosso (Aprosoja). Sin embargo, un programa de esa asociación de incentivo a los cultivos no transgénicos ha logrado que el área plantada con semillas tradicionales represente cerca de 20% del total en ese estado, lo que amplió la oferta y acabó con los precios premium, dice Ribas.

Muchos agricultores dicen que los cultivos de OGM elevan los rendimientos y pueden reducir el uso de pesticidas debido a que algunas plantas biotecnológicas producen sus propias toxinas antiinsectos. No obstante, los precios del maíz se han desplomado cerca de 50% en los últimos dos años, en tanto que los de la soya han descendido aproximadamente 35%, lo que ha llevado a algunos productores a volver a sembrar granos no modificados para cuidar sus ganancias.

Agricultores que han hecho el cambio dicen que sus motivos son económicos y no responden al movimiento anti-OGM. Los que se oponen a los granos biotecnológicos afirman que se necesitan más estudios para determinar si los alimentos que contienen OGM son seguros para los consumidores y argumentan que los cultivos utilizan fertilizantes y pesticidas sintéticos que podrían dañar el medio ambiente. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. y agrupaciones científicas y de salud sostienen que los alimentos con OGM son seguros.

"Estamos viendo más interés en la producción para los mercados (libres de OGM) que nunca", señala Lynn Clarkson, presidente de Clarkson Grain Co., que contrata a agricultores para que cultiven granos no modificados.

El cambio ha impulsado las ventas de algunos pequeños productores de semillas que se especializan en granos no biotecnológicos.

Beck's Superior Hybrids Inc., que vende semillas tanto transgénicas como no modificadas, se ha quedado sin algunas variedades de soya libre de OGM, dice Kevin Cavanaugh, director de investigación de la empresa de Indiana. Beck's, de propiedad familiar, prevé un alza de 45% en las ventas de semillas de maíz no modificadas este año y de 8% en la soya no transgénica.

En Albert Lea Seed House Inc., las ventas de semillas libres de OGM se encaminan a crecer cerca de 20% este año y ciertas variedades se han agotado, indica Mac Ehrhardt, copropietario de la empresa, que registró US$24,5 millones en ingresos en 2014. Muchas de las ventas son a agricultores que buscan ahorrar dinero comprando semillas no transgénicas, que suelen ser más baratas, explica.

Algunas grandes empresas de semillas biotecnológicas ven la tendencia como un crecimiento gradual de un mercado de nicho.

Monsanto vende variedades de maíz y soya no transgénicas, pero "siempre hay un excedente y nunca se venden por comple-to", dice Robert Fraley, director de tecnología y quien ayudó a desarrollar granos biotecnológicos en los años 80. "Vemos que la tendencia va en la otra dirección".

DuPont, que vende variedades transgénicas y estima que es el líder en semillas no modificadas por cuota de mercado, prevé que las ventas de estos productos probablemente suban entre 1% y 6% este año, según Russell Sanders, director de mercados alimentarios e industriales. El negocio de semillas no transgénicas, aclara, todavía no ha llegado a un "punto de inflexión". Para muchos agricultores, cambiarse a los granos libres de OGM implica utilizar una mayor gama de pesticidas, algunos de los cuales se necesitan para matar malas hierbas que sobreviven a herbicidas como el Roundup de Monsanto. Los ahorros prove-nientes de las semillas no transgénicas en gran medida compensan el costo de químicos adicionales, dicen los agricultores.

-Eduardo Magossi y Saemin Yoon contribuyeron a este artículo..


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2 comentarios:

Reseñas de iGaming dijo...

Es muy buena la nota que han publicado. Creo que No se debe usar trangénicos en la agricultura, pues es muy perjudicial para la salud. Les dejo saludos a todos y comparto una Nota Saludos.

Reseñas de iGaming dijo...

Es muy buena la nota que han publicado. Creo que No se debe usar trangénicos en la agricultura, pues es muy perjudicial para la salud. Les dejo saludos a todos y comparto una Nota Saludos.

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