LUIS DAVELOUIS LENGUA
Periodista / El Comercio
El tipo de cambio puede favorecer o desfavorecer la competitividad, pero no es, ni de lejos, el factor determinante. Mucho más importantes son el capital humano (de bajísimo nivel), la infraestructura, la innovación (casi abandonada) y la institucionalidad. Porque siempre habrá países con tipos de cambio más favorables o costos de mano de obra tremendamente menores y, por eso, cada país debe ocuparse de lo que efectivamente depende de él y de sus políticas. El tipo de cambio es un precio en cuya formación intervienen muchísimos factores, nada que nosotros podamos controlar con nuestra economía minúscula.
El titular del Mincetur manifiesta su genuina preocupación por cómo son afectados los exportadores, pero la verdad cruda es que no hay mucho que su ministerio esté haciendo (o al menos, que nos hayamos enterado) para mejorar esos factores que sí dependen de las políticas públicas de Estado.
Becas de capacitación, por ejemplo; un plan de desarrollo de infraestructura urgente o un fondo de innovación tecnológica, o preocuparse de que al menos las instituciones que dependen de su cartera funcionen orgánicamente para facilitar todas las anteriores en coordinación, lógicamente, con los ministerios correspondientes.
¿Que el Mincetur es un ministerio chico? Sí, lo es. Pero un desafío semejante demanda más decisión política y visión de largo plazo que grandes recursos económicos inmediatos. Además, si mañana el ministro nos sorprendiera con una agenda que se ocupe de esos temas, ¿acaso piensa que no encontraría eco en la prensa, en los gremios empresariales y, finalmente –por presión social si no por convicción–, en el propio Congreso y el Gabinete?
Jamás vamos a ser más competitivos que China o EE.UU. Lo que hay que buscar es ser más competitivos que los vecinos.
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